Bonnie Brown |
Soy un cerdo rosado y peligroso encerrado en el cuerpo de una rubia tarada. A veces soy un poco tonta y llorona... Pero la verdad es que soy una sailor scout que lucha por el amor. |
Mi madre se empecina con la idea de obligarme a hacer cosas inútiles tales como despertarme antes del mediodía y trabajar, ¿a qué clase de perverso se le ocurrió que levantarse a las siete de la mañana, para ir a trabajar era lo mejor para todos? Por culpa de esa infeliz oveja puritana, mi adorable madre me ha quitado su cálido saludo de los buenos días y lo ha reemplazado por un despiadado: “no tenes vergüenza”.
La auténtica verdad que hay dentro de cada persona, es una de las cosas más cómicas y malvadas que conozco, si no pudiéramos filtrar los pensamientos que crea nuestro cerebro, y los comunicáramos con total naturalidad a los demás, nadie nos perdonaría.
Cuando me escuches decir la verdad, escucharás puros disparates.
Perdida como un ciego en una ciudad desconocida, voy andando sobre este planeta, atestado de hombres y mujeres emocional e intelectualmente miserables y muertos. Pero también de seres inspirados e iluminados por el arte, capaces de crear canciones como ésta: http://www.youtube.com/watch?v=pl3vxEudif8
Entonces de pronto, cuando la realidad rondaba dispuesta a destrozar de una patada tu sagrado entrepiernas, gracias a un sonido musical que pareciera compuesto por los mismísimos ángeles del cielo, todo se vuelve claro para uno, sentimos la alegría y la plenitud de tener una vida que es nuestra y que se eleva; ya no queda tiempo para lo horriblemente grotesco de este mundo que se esfuma perdiéndose mágicamente por el cosmos, y el alivio es tan puro y sano como cuando nos despertamos de aquellas pesadillas en las que quisiéramos gritar desesperadamente y no.
Cualquiera puede enamorarse, no es imposible para nadie vivir una ficción semejante, todos podemos disfrutar del enamoramiento alguna vez en la vida y asegurar que “amamos” incondicionalmente, y éso después de todo es precioso, el más lindo y sano de los engaños humanos. Pero sentir un amor verdadero, es sólo para aquellos que logran, mediante un cerebro inteligente, elevarse espiritualmente y desprenderse de todo lo que nos han enseñado sobre el amor desde que nacemos. Una vez en trance, es necesario darse vuelta y sorprender de una escupida la cara de tu orgullo, descubrir que no eres nadie y que eso te parezca gracioso. Es volverse loco estando más cuerdo que todos.
Fue entonces cuando pensó en la muerte y sintió una tristeza ensombrecedora, capaz de oscurecer el día más soleado del verano, o de perturbar el recuerdo más alegre de su niñez. Eran pocas las palabras para describir el tormento que azotaba a Agustín cuando llegaba la noche y comprendía que irreversiblemente algún día sería él quién debería enfrentarse a la muerte y perder… su vida comenzaba aligerada a carecer de sentido, perseguido por un monstruo insensible, volviéndose borroso como un cuadro pintado con acuarelas bajo la lluvia. Es cierto, pensó, ésto lo sabemos desde que empezamos a crecer e incluso algunos se van sin comprenderlo siquiera, pero en ese momento, la idea de su inevitable final lo conmovió sin consuelo. Nadie lo vio, pero de haber sido así, su imagen nos hubiese aterrado como la de un recién nacido que padece una enfermedad desconocida, y sufre impotente desgarrando con sus llantos los oídos de sus jóvenes padres primerizos, que sujetan sus cabezas intentando entender el dolor de su hijo, clamando a gritos la ayuda de los médicos que observan inútiles con fría indiferencia profesional.
Al día siguiente, Agustín despertó temprano de la mañana, tranquilo y seguro de acabar ese mismo día con aquellos crueles pensamientos que habían llegado a su mente para quedarse. Caminó por la calle cabizbajo, destilando una terrorífica paz de Domingo, él y todo lo que lo rodeaba se volvía lento como aquel carrusel recurrente que aparecía en los sueños de su niñez , tenía un aspecto escalofriante pero cauteloso, buscaba llegar sano y salvo a pesar de su confusión a la que alguna vez fue su casa. Cuando abrió las puertas con las llaves que aún conservaba, recorrió los rincones de ese lugar dónde atesoraba los recuerdos más preciados de sus épocas doradas, la felicidad vino para darle un tierno abrazo maternal que lo estremeció llenándole el alma de dicha… con los ojos cerrados y humedecidos recorrió su vida manteniendo una prolongada sonrisa que lo rejuveneció cien años. Preparó un elegante desayuno, utilizando por primera vez una de sus intocables y prohibidas tazas de colección, eligió la que creyó más bonita y la rellenó con semen luego de masturbarse repetidas veces pensando en las prostitutas que se la habían chupado con insuperable talento. Colocó la taza de fina porcelana alemana repleta hasta el borde de esperma sobre la bandeja, junto con unos deliciosos pastelitos. Recordó que hacía semanas no se bañaba y se rió a carcajadas imaginando la cara de espanto que pondría su refinada mujer cuando llegara coqueta, haciendo ruido con sus tacos a buscar lo poco que les quedaba de la vida que habían compartido y lo encontrara a él, postrado sobre su moderno y sofisticado sillón blanco, apestando a costra, decadencia y sangre. Se entretenía inventando estrafalarias poses, probando cómo la esperaría y cada tanto se detenía para volver a reírse de la cara de ella.
Una hora después, el desayuno permanecía intacto, Agustín se había quitado la vida, las moscas comenzaban a aprovechar del espectáculo y una NOTA sobre la bandeja esperaba diciendo:
“Esa cara no te favorece, puta de mierda”
El amor vive por si solo, se autoabastece. No nos está esperando, pero está al alcance de quien lo quiera.
Le temo a la muerte porque nadie puede asegurarme que allí existan las canciones.
El amor no correspondido, es un invento de los poetas por intentar embellecer la miseria emocional humana. En libros y canciones, luce poético y maravilloso, porque fue escrito y compuesto por artistas, quienes con su delicada sensibilidad todo lo pueden, pero aplicado a la realidad, y en el común de la gente, el amor no correspondido es grosera sensiblería. Por eso admiro tanto a los poetas, el arte es más importante que mi vida, estoy más interesada en leer o en escribir historias de amor, que en vivirlas.
Me cuesta horrores recordar acontecimientos del pasado, si no hubiese escrito sobre ellos, no podría retenerlos. Cuando, esforzándome, intento visualizar mentalmente qué fue lo que hice durante los 24 años que llevo con vida, veo imágenes efímeras, de poca importancia, muy borrosas, similares a las que uno ve cuando intenta recordar los primeros años de su niñez. Es imposible para mi reconocerme en esas imágenes, no porque haya cambiado demasiado, sino porque el paso del tiempo, me confunde y me desprende arrolladoramente de todo lo que amé y odié. Suelo comparar mi pasado con una película, donde fui directora, protagonista, espectadora y critica, pero no fui yo. Esa es la razón por la cual, en la actualidad, no estoy comprometida con mis emociones pasadas, aunque haya escrito toneladas de papeles sobre mis sentimientos, intentando en vano, no olvidarlos y elevarlos a la inmortalidad, quien los sintió, fue esa extraña persona que dejé atrás, y hoy no reconozco. Leyendo mis diarios, compruebo que efectivamente va transcurriendo mi vida, que han sucedido cosas, que incluso siguen sucediendo, es decir, puedo asegurar que voy acumulado buenas y malas vivencias, pero aquellos sentimientos tan verdaderos que sentí anteriormente, ya no me pertenecen, y ahora, tal vez sean de quien fui alguna vez, tal vez sean de tu vecino, tal vez sean tuyos, tal vez sean de quien los lee y se identifica, pero ya no son míos. Y eso me da mucha lástima y ganas de llorar.